¿Te gusta la carne a la parrilla? ¿Eres un apasionado de las barbacoas? A continuación vamos a realizar un viaje imaginario para conocer aquellos lugares del mundo donde la barbacoa se convierte en una cultura gastronómica de primer orden…

Y este sería el mapa de esa visita virtual:

Mapa de Kobe Magazine

Comenzamos nuestro “tour” de parrillas por Sudáfrica donde las barbacoas son un elemento social muy importante. Las familias se reúnen en torno al fuego para sentirse unidas. Se llaman a sí mismos braaiers (en afrikáner) y aseguran ser los mejores del mundo realizando barbacoas. Para ellos lo primordial es una buena compañía, y sobre todo, una buena carne para echar a la parrilla y… ¡Beber mucho! Asan salchichas y carnes de res fundamentalmente y son famosos sus pinchos de cordero.

Japón se caracteriza por sus brochetas de cualquier clase aunque el pescado es uno de las materias primas que predominan. Cualquier alimento puede ser ensartado en una brocheta, las de pollo se las llama Yakitori y son las más populares pero también encontramos el yakiton, a base de carne de cerdo o el yakiniku con trozos de ternera. Es todo un arte para ellos el tratamiento de la leña que pasa por un proceso especial de secado, de pirólisis, que la hace transformarse en un preciado carbón vegetal denominado binchotan. Existen numerosos restaurantes por todo el país donde se cocina la barbacoa en presencia del cliente que también encontramos en puestos callejeros.

Australia es otro país que guarda devoción por las barbacoas. Para ellos las parrillas adquieren un significado social muy acendrado, donde los comensales se hermanan con vecinos o amigos en torno al manto de brasas. Mucha cerveza del país, salchichas, cebolla a la brasa, huevos o tocino forman un menú de exquisitez dominguera.

En Mongolia, el proceso es mucho más complicado y rudimentario. Despellejan al animal y dentro de la piel cocinan los alimentos, como en una especie de bolsa. Queman el pelo exterior y dejan solo la piel. Es un arte milenario que ha pasado de generación en generación.

En Suecia hay pocos días de calor al año, razón por la cual, cuando llega el buen tiempo los parques se llenan de familias y grupos de amigos que preparan sus barbacoas al aire libre. Se trata de parrillas de aluminio desechable, de un solo uso, que venden en grandes superficies. Fundamentalmente asan salchichas de todo tipo y vegetales.

En Filipinas asan lechones de Cebú, de tamaño medio. Los evisceran para ensartarlos en un palo de bambú y los ponen sobre las brasas. El proceso dura horas, durante el cual, el encargado de la barbacoa deberá ir rotando la pieza para que se ase uniformemente.

En Argentina, la barbacoa es todo un elemento cultural en la comunidad. Los asados a campo abierto son famosos en todo el mundo. No solo por los cortes del despiezado sino por la exquisitez del resultado. Tras preparar un gran manto de brasas, se fijan las reses enteras sobre una cruz y se ensartan en el terreno. El proceso también dura varias horas hasta que la carne queda suelta y tierna. También asan salchichas de entraña, chorizos y morcillas.

Armenia es otro país donde la barbacoa está muy extendida, sobre todo en el espectro más humilde de la sociedad. Asan brochetas de carne de vaca o cerdo, marinadas con yogurt y especias.

En Estados Unidos también tienen gran afición por las barbacoas, pero hay un estado, Texas, para los que la barbacoa es mucho más que un sistema de cocinado; es una especie de subcultura muy arraigada. Suelen asar sus productos en una especie de contenedores con tapa, donde la carne pasa horas y horas hasta quedar tierna y jugosa, aderezada con la famosa “barbecue sauce” que cada familia o restaurante prepara con su receta secreta. Existen cientos de establecimientos que sirven carne de res ahumada, salchichas o hamburguesas, y que visitan asiduamente los texanos con gran devoción.

Son muchos los países que gozan de esta forma de cocinado pero nuestro viaje culinario debe finalizar. Lo que queda meridianamente comprobado, es el hecho relevante de que la barbacoa representa mucho más que una forma de cocinar, para convertirse en una costumbre de socialización, de hermanamiento y disfrute frente a la brasas, lo que enaltece mucho más el arte de comer y la gastronomía en sí misma. O quizá, sea una manera de acercarnos al origen de la raza humana. En cualquier caso, siempre es un placer disfrutar de una buena barbacoa.

Por Chema Granados para Kobe Magazine

¿Y tú? ¿Eres un amante de las barbacoas? Si quieres preparar tu propia carne a la parrilla no dudes en entrar en la página de Discarlux On line y elegir los mejores chuletones que puedas imaginar…

PINCHA AQUÍ para comprar la mejor carne